Las personas fumadoras pierden un promedio de 15 años de vida y cada año fallecen más de 7 millones de personas por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, lo que lo convierte en una de las grandes amenazas para la salud pública.

El consumo de tabaco acaba con la vida de más de 7 millones de personas al año

En el humo de tabaco hay más de 4000 sustancias químicas, de las cuales se sabe que al menos 250 son nocivas y más de 50 cancerígenas. Aproximadamente la mitad de los fumadores fallecerán por cuestiones relacionadas con el consumo.

El tabaco es una amenaza para todas las personas y no sólo para los fumadores y para quienes viven a su alrededor, sino también para todas las personas que trabajan para la obtención de los cigarrillos.

  • La pobreza: cerca de 860 millones de fumadores adultos viven en países de ingresos medianos o bajos. Varios estudios indican que, en algunos hogares de los países de ingresos bajos, más del 10% de los ingresos se gasta en comprar productos de tabaco, un dinero que no se destina a alimentos, educación y atención sanitaria.
  • Los niños y la educación: el cultivo del tabaco evita que los niños reciban educación. Entre el 10% y el 14% de los niños de familias que cultivan esta planta no asisten a la escuela porque trabajan en campos de cultivo.
  • Mujeres: entre el 60% y el 70% de los trabajadores agrícolas que trabajan en el cultivo de tabaco son mujeres, que están expuestas directamente a productos químicos peligrosos.
  • Salud: el tabaco es un factor implicado en el 16% de las muertes por enfermedades no transmisibles.

Fumadores pasivos

El humo de tabaco ajeno o tabaquismo pasivo es responsable de una de cada 10 muertes relacionadas con el cigarro.

Aunque una persona no sea fumadora se ve afectada también por el humo pasivo. Este tabaquismo pasivo provoca unas 600.000 muertes prematuras al año, además causa graves enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Cerca del 40% de los niños están regularmente expuestos al humo ajeno en el hogar

La única forma de proteger a las personas de los efectos nocivos del tabaquismo pasivo es crear ambientes totalmente libres de humo.

 

Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS)