Todos tenemos en la despensa alguna comida enlatada. Las latas de atún, de millo o de anchoas son algunas de las más habituales en nuestra cocina. Sin embargo varias investigaciones indican que las latas pueden generar un compuesto tóxico que perjudica nuestra salud. Este compuesto es el bisfenol A, que cubre el interior de la lata y evita que la comida esté en contacto con ella.

Los principales riesgos que comporta la comida enlatada son desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad e incluso alzheimer.

sardines-825606__180

Comer comida en conserva puede producir diabetes, enfermedades cardiovasculares u obesidad

Aunque aún no hay información suficiente para conocer exactamente los posibles efectos negativos las pruebas con animales han sido alarmantes. Se conoce que el bisfenol es un disruptor endocrino, es decir, que puede cambiar el funcionamiento hormonal y provocar diabetes, enfermedades cardiovasculares y obesidad. Sin embargo, su presencia se extiende también a plásticos y ciertos alimentos al vacío. Los únicos envases que no contienen bisfenol son el vidrio y el papel.

Canadá fue el primer país del mundo en declararlo sustancia tóxica y lo siguió después la Unión Europea, donde está prohibido su uso para fabricar biberones. Sin embargo, se sigue utilizando para el recubrimiento de la comida enlatada.

Un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard señaló que los voluntarios que tomaron sopa de lata durante 5 días experimentaron un aumento de más del 1.000% de bisfenol en la orina. Sin embargo, una vez dejaron de tomar sopa de lata esta sustancia desapareció.

Asimismo, el catedrático en salud pública de la Universidad Autónoma de Barcelona Miguel Porta afirma que el estudio es una evidencia «preocupante» y añade que «el bisfenol A es uno de los productos químicos que se producen a mayor escala en todo el mundo, no solo para la comida enlatada. Así que no es producto secundario o irrelevante, o un producto que haya sido prohibido hace tiempo».

cans-1247877_960_720

El peligro no se limita al bisfenol A

Las latas tienen también formaldehído, un compuesto sospechoso de ser cancerígeno. Este material también puede encontrarse en menor cantidad en las botellas de plástico. Por otra parte, las latas tienen también una rica presencia de mercurio. Este material tiene efectos tóxicos en el sistema nervioso y aumenta el riesgo de padecer infartos, alteraciones neurosensoriales, etc.

El revestimiento plástico de la mayoría de las latas está compuesto por resina epóxica, que se aplica en la superficie. Esta sustancia es la que impide que los alimentos reaccionen y sus ácidos puedan corroer la lata. Así estos pueden durar tanto tiempo enlatados sin estropearse. Por otra parte, también se identifica una fuerte presencia de sodio y otros aditivos en la comida en lata como el glutamato o sulfitos. Todos ellos consumidos en exceso producen reacciones alérgicas o problemas digestivos. Algunos aditivos se les ha relacionado con cáncer, alzheimer, colon irritable, déficit de atención e hiperactividad.

También sería recomendable que consulte con su farmacia de confianza en Tenerife algún complemento alimenticio o vitamínico que le ayude a revertir estos posibles efectos negativos.