Cuando un bebé llega a casa todo son dudas: ¿lo estaremos haciendo bien?, ¿por qué mi bebé se comporta así?, ¿lo estoy cuidado de la manera adecuada?… y así un millón de preguntas. Todo esto es normal, sobre todo si somos padres primerizos, aunque esto no descarta a los que tienen más hijos, pues cada bebé es diferente. Repetimos: es normal sentirnos inseguros, pero te animamos a que sigas tu instinto y no dudes en confiar en personas cercanas con algo más de experiencia y, cómo no, en nuestro pediatra o matrona ya que sus consejos son los que nos resultarán más útiles. Desde Farmacia la Catedral queremos darte también una serie de consejos generales que harán que los primeros meses con el bebé en casa sean más fáciles.

Comenzamos con la lactancia materna ya que es fundamental para reforzar el sistema inmunológico del bebé. Procura darle las tomas a medida que su cuerpo lo exija (lactancia a demanda) a menos que no pueda ser así a causa de alguna enfermedad. Recuerda que es normal que el bebé regurgite después de mamar o tomarse el biberón. Haciendo esto, el bebé echa la leche que ha tomado de más.  A partir de los seis meses es recomendable introducir en la dieta de nuestro bebé papillas y puré. Además, es recomendable ir incorporando muy poco a poco alimentos semisólidos, para que a partir de los 9 meses sea más fácil que se acostumbren a ellos y no se produzca un rechazo.

Cuando un bebé llora debemos tener presente que no siempre es porque tiene hambre. Pueden haber muchas razones: calor o frío, dolor, sueño…etc. Algunos bebés lloran entre 5 o 10 minutos antes de dormirse sin una razón aparente. Quédate a su lado meciéndole o hablándole hasta que se calme. No olvides este último punto, pues siempre es importante. Es recomendable estar en contacto con el bebé: cógelo en brazos, acaríciale, háblale o cántale siempre que puedas.

Nunca lo dejes solo y evita objetos peligrosos que puedan resultar un riesgo para él. No lo abrigues de manera excesiva ni lo expongas a cambios bruscos de temperatura. La temperatura ambiente ideal es de unos 20º con una humedad del 50%. Si quieres comprobar su temperatura, hazlo siempre en su nuca o en su cuello, ya que cualquier otra parte de su cuerpo nos podría llevar a un equívoco.

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